Madre Yvonne, Peregrina de la Patagonia

Palabras de bienvenida de la hna Silvia a Madre Yvonne:

001llegadaQuerida Madre Yvonne,

llegaste hasta nosotros como peregrina… portadora del fuego de los orígenes, llegaste hasta nosotros con la fuerza arrolladora de tu espíritu generoso, cercano y lleno de luz, para iluminar nuestro camino ,que en el andar ya se ha hecho huella , huella dejada por nuestras primeras comunidades misioneras y  profundizada por cientos de hermanas y laicos comprometidos con el carisma y con la educación de miles de niños y jóvenes que habitaron y habitan nuestros patios, Madre!!así te llamamos… como sucesora de Main, Madre!, nos hemos abrigado en el mismo fuego, la misma Luz iluminó nuestros caminos y ahora seguimos confiados, con corazón de discípulas y discípulos, en el Maestro que nos convocó a abrazar su pasión por la vida y nos sigue convocando a ser con los jóvenes casa que evangeliza.

Madre Yvonne , estamos felices de recibirte en nuestra querida Patagonia, rodeados de este hermoso paisaje de montañas y lagos…, durante varios días acompañaremos más de cerca tu caminar, tu peregrinar por nuestra tierra santa, tierra habitada por el fruto fecundo del carisma salesiano, la tierra de Laurita  de Ceferino y de don Zatti, la tierra soñada por Don Bosco y a la que soñó venir Maín cuando escribía a Don Cagliero : «ahora escuche lo que le voy a decir: guárdeme, pero de veras ¿eh? un sitio en América. Es verdad que soy poca cosa, pero sé hacer la polenta y estaré atenta en el lavado para no gastar mucho jabón; y si quiere, aprenderé también a cocinar, en fin, haré todo lo posible para que estén contentos, con tal de que me deje ir».

Hoy estás cumpliendo el deseo de Maín expresado en la nostalgia de ver a sus hijas lejanas: “Qué alegría si el Señor nos concediera la gracia de llamarnos a América!, aunque no pudiéramos hacer otra cosa que salvar un alma, nos daríamos por satisfechas de todos nuestros sacrificios». El corazón de Maín como el tuyo que se encienden con la fuerza del Espíritu, encendió también el fuego en nuestros corazones…  Desde el 9 de octubre del año pasado, que supimos de tu venida, nuestro pequeño mundo patagónico, tumultuoso y chispeante, por el andar diario de nuestras comunidades educativas, extendió la mirada sobre el ancho mar, buscando tu presencia, con deseos de conocerte más y recibirte con el corazón y los brazos abiertos. Todo esto nos llenó de expectativas, preparación, y llegó el tan esperado día de tu arribo… Queremos vivirlo con un corazón agradecido, porque sos el signo de comunión de nuestra gran familia esparcida por todo el mundo, sos la mujer habitada por Dios, que como María se pone en camino para visitarnos, para conocer nuestras alegrías y sufrimientos, escuchar y ver, sostener, animar y caminar nuestras sendas que muchas veces son llanas y luminosas y otras se tornan difíciles y escarpadas.

El Amor que hace nuevas todas las cosas nos impulsa a seguir el llamado de Jesús que se renueva con el papa Francisco, llamado a  “salir” al encuentro de los jóvenes, especialmente los más pobres, los de la periferia… deseo profundo que muchas veces queda solamente en deseo, por sentirnos sin fuerzas suficientes, otras veces sin creatividad, pero tenemos la certeza de que el carisma salesiano tiene en sí la fuerza del Espíritu, una fuerza de comunicación y de contagio capaz de penetrar de modo eficaz en todos los lugares, es por lo tanto necesario que seamos tierra disponible a ser fecundada para que florezca y dé fruto el amor.

Querida Madre Yvonne hoy todos juntos en nombre de la Inspectoría, queremos declararte: “Peregrina de la Patagonia” mientras deseamos para vos la misma bendición de Dios a su Pueblo.

“Que El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer Su rostro  sobre ti y te conceda lo que pidas, te mire con amor y te muestre Su bondad. Que Él  te conceda Su paz “

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