Encontrándonos (Noviembre)

N° 9- Noviembre 2015

“Quedate con nosotros” (Lc.24,29)

 

logo90añosletrascolorCon fuertes vivencias en el corazón, iniciamos este mes de noviembre, dedicado a la preparación de nuestra Asamblea Inspectorial, que concluirá con la fiesta tradicional salesiana, de la Gratitud. Es una fiesta de nuestra “familia inspectorial” y coincidentemente como Iglesia, acabamos de ser testigos de un pronunciamiento significativo, en el reciente Sínodo de los Obispos sobre la Familia.

Este espíritu de familia, tan deseado y cuidado por Don Bosco y Maín, que ellos mismos generaban en comunidad con el aporte de todos, es el mismo clima y ambiente que hoy podemos recrear en nuestras casas. A ellos, los motivaba, el dar una familia a los chicos que la habían perdido y la habían abandonado en búsqueda de un mejor futuro de trabajo y estudio. Hoy a nosotros, nos desafían esas pobrezas juveniles que sufren tantos chicos: de abandono de sus padres, de padres separados, de violencia familiar, de abusos y adicciones de sus mismos familiares… y podemos seguir reconociendo más de estas pobrezas, en el rostro y en la historia de tantos chicos que son parte de nuestras comunidades y de otros, a los que aún no llegamos y que están esperando de nosotros, ese gesto y palabra de misericordia y esperanza, que les devuelva el sentido de la vida.

El Papa Francisco en la clausura del Sínodo sobre la Familia, nos acaba de decir:

“Mientras seguía los trabajos del Sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia?.

Ciertamente no significa haber concluido con todos los temas inherentes a la familia, sino que ha tratado de iluminarlos con la luz del Evangelio, de la Tradición y de la historia milenaria de la Iglesia, infundiendo en ellos el gozo de la esperanza sin caer en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o ya se ha dicho.

Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia, sino que se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra.

Significa haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana.

Significa haber escuchado y hecho escuchar las voces de las familias y de los pastores de la Iglesia que han venido a Roma de todas partes del mundo trayendo sobre sus hombros las cargas y las esperanzas, la riqueza y los desafíos de las familias.

Significa haber dado prueba de la vivacidad de la Iglesia católica, que no tiene miedo de sacudir las conciencias anestesiadas o de ensuciarse las manos discutiendo animadamente y con franqueza sobre la familia.

Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad.

Significa haber dado testimonio a todos de que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás.

Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas.

Significa haber afirmado que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores.

Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible.”

Recemos por la fecundidad de las semillas de vida, que este Sínodo ha sembrado en el terreno de tantas familias y trabajemos en nuestras casas, por una Pastoral Familiar inclusiva y participativa, que acompañe el cuidado y la educación de nuestros niños y jóvenes.

Este espacio de encuentro, sea también una oportunidad para compartirles noticias de nuestra familia inspectorial:

  • Hemos sido testigos de la alegría profunda por la celebración de la Profesión Perpetua de nuestra querida Hna. Silvia Dupont, el 11 de octubre en Junín de los Andes. Queremos agradecer a toda la Comunidad Educativa, la preparación y la hermosa realización de esta fiesta en tantos detalles de cariño y entrega. El Señor les retribuya en abundancia tanta generosidad a todos los que lo han hecho posible; sobre todo a la Hna. Silvia por su Sí y a su familia, que con tanto amor y desprendimiento la ha acompañado en su decisión.
  • Nos alegramos también por el festejo de los 125 años del Colegio María Auxiliadora de Bahía Blanca que el viernes 23, realizó su Acto Central, con el reconocimiento a las Hnas., docentes, exalumnas y padres de familia que dieron lo mejor de sí, para la construcción de esta maravillosa historia de amor educativo que soñaron y que hoy, es una realidad.
  • Queremos felicitar a nuestra querida Hna. Ernestina Villablanca, que junto a la docente María Ester Valz, ha recibido el premio de CONSUDEC del Divino Maestro, y rezamos por su familia que ha sufrido un accidente de tránsito (su hermana Carmela y sobrinos) y que gracias a Dios, ha sido sin graves consecuencias.
  • También rezamos por el restablecimiento de Christian Abraham, Dr. Gral de Patagones, que por un golpe en el pulmón, estuvo internado últimamente y por la Hna. Nancy Ciucio que ha sido operada de apéndice sorpresivamente. Para ellos y todas nuestras Hnas., familiares y amigos enfermos, nuestra oración de sostén y acompañamiento.
  • Nos unimos a la Comunidad de Conesa, que en estos días acompañaron la pascua del joven Numa de 14 años, que tenía cáncer en una costilla, luego en la médula y en la cabeza desde hacía cinco años. Un exalumno, ejemplo de constancia, paciencia y fortaleza en la enfermedad junto a su familia. Toda una experiencia de cruz y hoy de Cielo.
  • Compartimos con alegría el envío de las Hnas. Ana Aravena, Alicia Munz, Elsa Brusaín, Angelina Valdez e Inés Elvira a los Ejercicios Espirituales del PEM en Uruguay (4 al 10/11/2015); de las Hnas. Lilia Rodríguez y Cristina Crespo al Proyecto Mornés y de la Hna. Berta Sánchez al PEM (Río de la Plata y S. Nicolás), ambos encuentros formativos serán en el 2016. Les auguramos a todas, que puedan gozarlo y enriquecerse mucho.
  • Gracias por la oración y el ofrecimiento en estos días de Consejo Inspectorial. Una vez más agradezco, todas las respuestas que siguieron enviando tantas Hnas. a la propuesta de mi carta. En muchas, este ofrecimiento de dar su aporte para la construcción común de nuestra realidad inspectorial, se ha ido encarnando en el Sí generoso que han dado a las nuevas obediencias que les hemos propuesto. He constatado mucha fe, sentido de pertenencia y entrega, poniendo el hombro a las necesidades de nuestras comunidades. Que Jesús y la Auxiliadora, sostengan con alegría esta disponibilidad por nuestra familia inspectorial.

Los espero en la próxima Asamblea Inspectorial a los que podrán participar y a todos, los alcanzo con la oración y el cariño, haciéndoles sentir mi más sincera GRATITUD por lo que son y hacen en cada una de nuestras casas y obras. Que juntos podamos vivir este mes en la Presencia Materna de la Auxiliadora que nos enseña y acompaña a caminar unidos con Jesús,

Hna. Marta Riccioli