Carta de la comunidad educativa de Sagrado Corazón (Ba.Bca.) – Micaela Ortega

La comunidad educativa de la Escuela Marina Coppa-Sagrado Corazón expresó sus sentimientos por la trágica muerte de Micaela Ortega (alumna de la escuela) , a través de la siguiente carta:mica cruz

“No es fácil escribir estas palabras, porque el dolor que nos atraviesa es, y seguirá siendo por siempre, mucho y muy profundo.

No es fácil, pero creemos necesario ordenar nuestros pensamientos y nuestros sentimientos en el papel, y reflexionar como familias, como comunidad educativa, y también como sociedad, sobre lo sucedido.

Reflexionar para no dejarnos vencer por el miedo, la confusión, la oscuridad.

Reflexionar para poder ser signos de luz y de paz para nuestros alumnos e hijos, que hoy nos miran esperando respuestas.

Reflexionar para seguir actuando, y poder sumar propuestas que apunten a evitar que se repita este horror que hoy nos toca vivir muy de cerca.

Porque hoy lo impensado se ha vuelto una realidad espantosa: hoy, en nuestra ciudad, nuestros chicos se nos están muriendo. O, mejor dicho, hoy a nuestros chicos, a nuestros niños y niñas, se los está matando. Se les está arrebatando la vida por la fuerza, pero también por la apatía, por la crítica constante o la condena irreflexiva.

Así es. Hoy escribimos esto porque nos duele y desampara el crimen perpetrado contra Micaela. Porque quedamos devastados ante su muerte, tan temprana e injusta. Pero, también, porque hoy nos duele recordar lo mucho que se habló, lo mucho que se dijo desde el prejuicio durante todo el largo mes de búsqueda, antes de la confirmación del peor final.

Pero creemos que el dolor paraliza. Y nosotros no podemos, ni debemos, quedar paralizados.

Hoy nos mantiene en pie y activos el saber, frente a todo lo dicho, que Micaela fue una nena que vivió rodeada de amor. Nosotros, que la conocimos, porque ella fue parte de nuestra escuela y de nuestras vidas, sabemos que fue amada como hija y como alumna, y que nadie, ni siquiera en los momentos más oscuros, pudo arrebatarle su integridad ni su inmensa capacidad de amar.

Y anclándonos en la certeza de que ella ya comparte el “gran oratorio del cielo”, y que nos acompañará con su sonrisa en cada gesto que realicemos para ayudar, para acompañar a cualquier chico o chica, es que hoy escribimos estas palabras.

Es por esto que por medio de ellas queremos comprometemos a seguir para adelante. A seguir luchando.

A seguir reclamando y haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que su sufrimiento y su muerte no se olviden. Seguir gritando y luchando para que se haga justicia y que no se caiga en una violencia vengativa. Para que la vida de ningún chico más se convierta en un show o debate mediático para consumir, cuestionar o condenar.

Seguir luchando, en definitiva, para que ya no haya más muertes de inocentes, ni vidas plagadas de dolor.

Seguir luchando para que no haya más casos como el de Micaela.

Y aseguramos que nuestro compromiso no es vacío. No son éstas solo palabras.

Como comunidad educativa no somos, ni fuimos, ni seremos indiferentes a este dolor; a las necesidades de los más débiles, a las injusticias cometidas contra quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Porque nuestro ideario siempre fue prestar manos a los más desamparados. Porque son ellos, los más vulnerables, y nuestros chicos, quienes necesitan de nosotros. Son nuestros chicos quienes más necesitan que se los resguarde y defienda. Y por eso merecen que hoy sigamos asumiendo el compromiso de acompañarlos, de protegerlos como institución educativa, como familia que somos, pero sobre todo como ciudadanos.

Hoy, al igual que ayer, y más que nunca, creemos que es necesario sostener a nuestros alumnos y alumnas y, a todos los chicos y chicas de esta ciudad.

Hoy, además de seguir reclamando justicia por Micaela, de seguir acompañando a su familia en todo lo que esté a nuestro alcance, también pondremos nuestras energías en seguir educando y ayudando a nuestros alumnos, en seguir cuidándonos y abrazándonos para continuar sumando fuerzas, y en seguir comprometiéndonos para que lo sucedido no vuelva a pasar nunca más.

Nuestros chicos, nuestras chicas, y la memoria de Mica nos interpelan a ello”.

 

 

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