Pentecostés, el Espirítu nos abraza…

“El Espíritu Santo será siempre el Dios escondido, aún cuando logramos conocer sus efectos. Él es como el viento: no se sabe de dónde viene y adonde va, pero se ven los efectos cuando pasa. Es como la luz que ilumina todo lo que está delante, quedando esa escondida.”

“No hace falta insistir mucho en el hecho de que, sin el Espíritu Santo, no puede haber auténtica proclamación y misión, que sin él nuestro hablar, exhortar, rezar, enseñar y predicar es estéril. Creo que de esto ya estamos convencidos. Más bien debemos preocuparnos del problema práctico: ¿qué tenemos que hacer para permitir al Espíritu Santo que ponga verdaderamente “en nuestra boca, la palabra”?”

Rainiero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia.

 

(Fragmento del libroVen Espíritu Creador, de Raineiro Cantalamessa)

 

 

 

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