Novena a la Inmaculada Concepción de María – Hna. Leslye Sándigo

La Hna. Leslye Sándigo ha enviado un hermoso recurso de preparación para la Novena de La Inmaculada

Concepción de María.

A continuación compartimos el texto en toda su extensión, y debajo del mismo el archivo en pdf para que pueda ser descargado, impreso y difundido.

 


 

Con María en escucha de los jóvenes

Novena de la Inmaculada 2018

 

Introducción – el tema y la estructura de la novena

Para la novena de la Inmaculada de este año, en el cual toda la Iglesia se ha puesto en la escucha de los jóvenes en el Sínodo que acaba de concluir, queremos dejar resonar una vez más, en nuestras casas, las solicitudes que los jóvenes han hecho a la Iglesia en el camino pre-sinodal, poniéndonos en escucha con la ayuda de María y bajo su guía.

Celebrando la Inmaculada, celebramos la victoria de Dios sobre el mal, sobre el pecado y sobre la muerte. Contemplando la belleza de nuestra Madre, vemos la belleza a la cual todos los seres humanos estamos llamados. Siguiendo sus improntas, dejándonos conducir de la mano de Ella, podemos caminar seguras, junto con los jóvenes, en el camino de la santidad, para que su alegría sea plena.

En el gran himno de los Efesios, que la Iglesia proclama solemnemente en la celebración eucarística de la Inmaculada, san Pablo nos desvela el secreto de la belleza de María y nos anuncia que su destino es también el nuestro. El deseo del Padre, en efecto, para todo ser humano de todo lugar y de todo tiempo, es que pueda ser, como María «santo e inmaculado en la caridad», en su Hijo Jesús, por obra del Espíritu Santo.

La novena toma en consideración cada día un aspecto del Instrumentum Laboris del Sínodo de los jóvenes. El texto, recogiendo las reflexiones de los jóvenes que han participado de diferentes maneras en el camino pre-sinodal, es para nosotras un llamado precioso para confrontarnos con sus exigencias reales, y salir de nuestras seguridades y rutinas pastorales y educativas, para ir al encuentro de nuestros destinatarios, allá donde ellos realmente se encuentran.

Cada día proponemos:

  • Uno de los temas tocados en el Instrumentum Laboris
  • Uno de los versículos del gran himno de la Carta a los Efesios
  • Un breve comentario que busca evidenciar los puntos de contacto entre las demandas de los jóvenes y el modo de actuar de Dios en la historia, sobre todo en la historia personal de María
  • Una petición dirigida a María en el transcurso de la jornada
  • Algunos interrogantes para un examen de conciencia, que nos ayude a confrontar la vida con las demandas de los jóvenes y con la experiencia de María.

 

 


 

1er día – Los jóvenes nos interpelan

 

¿Qué quieren, por tanto, los jóvenes de hoy? Sobre todo: ¿Qué buscan en la Iglesia? En primer lugar desean una “Iglesia auténtica”, que brille por “ejemplaridad, competencia, corresponsabilidad y solidez cultural”; una Iglesia que

comparta “su situación a la luz del Evangelio más que hacer prédicas”; una Iglesia que sea “transparente, acogedora, honesta, atractiva, comunicativa, asequible, alegre e interactiva”. En resumen: una Iglesia “menos institucional y más relacional, capaz de acoger sin juzgar previamente, amiga y prójima, acogedora y misericordiosa”.

«Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, saluda a los santos que creen en Cristo Jesús.  Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo» (Ef 1,1-2).

La Iglesia, según la Escritura, es literalmente la asamblea de aquellos que están llamados por Dios Padre a seguir a Jesús, con el poder del Espíritu Santo. Cada comunidad de FMA es una pequeña porción de la gran Iglesia, que se pone en este tiempo con renovada atención en escucha de los jóvenes. También nosotros deseamos dejarnos provocar por sus demandas. María, la Virgen Inmaculada, es la primera llamada. En Ella la Iglesia responde perfectamente, sin resistencias y sin reticencias, a la llamada del Padre. Por Ella nos dejamos guiar, para ser respuesta a los interrogantes y a los desafíos que la realidad de los jóvenes pone hoy a la Iglesia.

Petición: Pedimos a María, al inicio de esta novena, la gracia de ser siempre respuesta a los interrogantes de vida y de salvación que los jóvenes proponen a la Iglesia.

Para el examen de conciencia: ¿Cómo es mi postura con respecto al camino sinodal realizado por la Iglesia sobre los jóvenes?

 


 

2do día – Escucha

Los jóvenes quieren ser escuchados con empatía, propiamente “allí donde se encuentran, compartiendo su existencia cotidiana”; desean que sus opiniones sean tomadas en cuenta, buscan sentirse parte activa de la vida de la Iglesia, sujetos y no meros objetos de evangelización. Todos los jóvenes quieren ser escuchados, ninguno excluido, tanto que “la escucha es la primera forma del lenguaje auténtico y audaz que los jóvenes piden a grandes voces a la Iglesia”, y allá donde se ofrece “escucha, acogida y testimonio de modo creativo y dinámico, nacen sintonías y simpatías” fecundas.

« Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo» (Ef 1,3).

La escucha es la primera de todas las actitudes de Dios Padre en los contactos con sus hijos. Aquello que a veces nos parece impenetrable silencio, en efecto, es en realidad una profunda y atentísima escucha de aquello que somos y que estamos viviendo. El encuentro entre Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es un encuentro fecundo en María, propiamente porque también Ella ha madurado esta capacidad de escucha atenta, profunda, activa: de frente a los acontecimientos ordinarios y extraordinarios de su vida, María conservaba todo meditándolo en su corazón (Lc 2,19.52).

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, la gracia de aprender a escuchar como Ella escucha, es decir, como Dios escucha.

Para el examen de conciencia: ¿Cómo es la calidad de mi escucha? ¿Soy capaz de abrirme y de dejarme asombrar, herir, interpelar por la realidad de quien encuentro?

 


 

3er día – Acompañamiento

 

Espiritual, psicológico, formativo, familiar, vocacional: en cada una de estas formas, el acompañamiento es fundamental para los jóvenes. Esto, en efecto, “no es opcional con respecto a la tarea de educar y evangelizar a los jóvenes, sino un deber eclesial y un derecho de todo joven”; sirve para formar conciencia y libertad, cultivar sueños pero también para emprender “pasos concretos en las angosturas de la vida”. Central, por tanto, el rol de la familia que “continúa y representa una referencia privilegiada en el proceso del desarrollo integral de la persona”, aun necesitando de un reflexión sobre la figura paterna, la cual “ausente o desvanecida” produce “ambigüedad y vacíos”. Fundamental también la tarea de las escuelas y de las comunidades cristianas que hacen que los jóvenes no se sientan solos, descartados, abandonados en su itinerario de crecimiento.

En Cristo el Padre «nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad». (Ef 1,4-5).

La cercanía es una de las manifestaciones concretas de la caridad. Es, antes que todo, el arte del Padre, el cual, a través del don del Espíritu Santo, no deja jamás solos a sus hijos. El Espíritu Santo, en efecto, es el acompañante por excelencia. Es Él quien ha acompañado a María paso a paso en la misión que le fue confiada por el Padre. Siempre Ella ha ampliado su maternidad y la ha hecho capaz, a su vez, de acompañar a aquellos que a Ella se confían, con su presencia discreta pero activa, atenta a los detalles y pronta a intervenir en el momento oportuno.

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, la gracia de aprender a acompañar como Ella acompaña, esto es, bajo la guía del Espíritu de Dios

Para el examen de conciencia: ¿Cómo es la calidad de mi acompañamiento? ¿Soy capaz de dejarme acompañar, para crecer en la capacidad de acompañar? ¿Soy capaz de gozar con quienes se alegran y sufrir con los que lloran, de corregir, consolar, animar, con el mismo amor con el que soy amada por Dios?

 


 

4to día – Conversión

 

Son diversas las acepciones de “conversión” indicadas por el Documento Sinodal: existe el drama de los jóvenes cristianos que “representan una minoría expuesta a la violencia y a la presión de la mayoría que pretende su conversión”, pero, existe también el pedido de una “conversión sistémica” en el ámbito educativo, a fin de que todas las estructuras formativas y sus miembros inviertan más en su “formación integral”, de modo de no solo “transmitir contenidos”, sino también ser “testimonios de madurez humana”, en grado tal de transformar a los jóvenes sujetos y protagonistas de su propia vida. Central, además, el llamado a la “conversión ecológica”: los jóvenes son muy sensibles a este argumento y su aporte es indispensable para iniciar un cambio duradero con el estilo de vida de cada uno. Existe, en fin, el llamado a una “necesaria y valiente ʽconversión culturalʼ de la Iglesia” a fin de que sepa “reconocer, dar espacio e incentivar” la creatividad “única y necesaria” de la vida consagrada, “lugar específico de expresión del genio femenino”.

El Padre nos ha colmado de gracia «en su Hijo muy querido. En Él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia» (Ef 1,6-7).

La Escritura enseña que convertirse significa, prácticamente, cambiar de camino. No suele ser una iniciativa de la persona involucrada, sino la consecuencia de una intervención directa de Dios, que nos impide continuar en el camino antiguo y nos abre uno nuevo. Dios Padre, que no se cansa de trazar para nosotros nuevos caminos para que podamos llegar al encuentro y al abrazo con Él, es el experto de la conversión. También María ha recibido, en los momentos claves de su vida, la invitación a emprender un camino nuevo y ha correspondido, no sin sufrimiento, con determinación. Y, en cada situación su vida se ha hecho más fecunda.

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, la gracia de abrirnos a la llamada de Dios y de saber reconocer los caminos nuevos que Él nos indica, para la salvación de los jóvenes.

Para el examen de conciencia: ¿Vivo, como sugieren las Constituciones (art. 46), en actitud de continua conversión? ¿Soy capaz de dejar a Dios la posibilidad de cambiar mis planes? ¿Sé abrirme con valentía a lo imprevisto, a lo nuevo?

 


 

5to día – Discernimiento

 

Entre las palabras más presentes en el Documento, el discernimiento viene entendido como “estilo de una Iglesia en salida”, para responder a las exigencias de los jóvenes: “Me encuentro ahora como frente a un muro, aquel de dar sentido profundo a mi vida. Pienso que tengo necesidad de discernimiento frente a este vacío”, escribe un chico. “Dinámica espiritual” para “reconocer y acoger la voluntad de Dios en lo concreto” de cada situación, el discernimiento se ofrece a las jóvenes generaciones como “instrumento de lucha” que los hace “capaces de reconocer los tiempos de Dios”, para no desperdiciar sus inspiraciones y su “invitación a crecer”. “Don y riesgo” al mismo tiempo, porque no se está inmune del error, el discernimiento enseña a los chicos “la disponibilidad de asumir decisiones que cuestan”. En el ámbito vocacional, además, el justo discernimiento deberá valerse de personas competentes y de “estructuras de animación adecuadas, eficientes y eficaces, atractivas y luminosas con el estilo relacional y las dinámicas fraternas que generan”.

El Padre ha derramado abundantemente sobre nosotros su gracia, «con toda sabiduría y entendimiento. Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos» (Ef 1,8-10a).

Es deseo del Padre que nosotros podamos conocer su voluntad, ya que se trata de nuestro bien. Él nos ofrece los medios necesarios para realizar la misión que tenemos en esta tierra, se trata, con paciencia, de aprender a utilizarlos. María lo ha experimentado en su propia piel. Paso a paso, en actitud de escucha, de continuo discernimiento, ha acompañado antes el crecimiento de Jesús en los años escondidos en Nazaret, después su ministerio público, y después el nacimiento de la Iglesia. Y no solo esto, María ha sido y continúa siendo, en la Iglesia, punto de referencia para todos aquellos que buscan a Dios y su Reino.

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, de hacer siempre más fuerte nuestro deseo de conocer y cumplir la voluntad de Dios, para hacernos maestras de discernimiento para los jóvenes.

Para el examen de conciencia: ¿Creo con todo mi ser, que el Padre desea comunicarse conmigo, hacerme conocer su voluntad? ¿Qué estoy haciendo para crecer en el arte del discernimiento?

 


 

6to día – Desafíos

 

Discriminación religiosa, racismo, trabajo precario, pobreza, drogadicción, alcoholismo, bullying, explotación sexual, pornografía infantil, corrupción, dificultad de acceso al estudio, soledad… Los desafíos que los jóvenes deben afrontar hoy son innumerables. Muchos de ellos –explica el Instrumentum Laboris– son generados por los fenómenos de exclusión, de la “cultura del descarte”, de un uso inadecuado de las nuevas tecnologías digitales tan invadentes y arriesgadas. Importante, además, la cuestión de los jóvenes migrantes, frecuentemente víctimas de la trata de personas, para los cuales el Documento Sinodal pide “activar recursos de tutela jurídica de su dignidad y capacidad de acción y, al mismo tiempo, promover caminos de integración en la sociedad a la cual llegan”. Toda la pastoral, por tanto también aquella juvenil, está llamada “a evitar formas de getización y promover ocasiones reales de encuentro”. Afortunadamente, no faltan los desafíos positivos: la música, con su valor socializador; el deporte que, en el ámbito de la sana competición, permite descubrir el cuidado y la disciplina del cuerpo, el trabajo en equipo, el respeto de los reglamentos y el espíritu de sacrificio; la amistad con los coetáneos, verdadero y propio “instrumento de independencia del contexto familiar, de consolidación de la identidad y de desarrollo de competencias relacionales” de cada uno.

El designio del Padre es «recapitular en Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra» (Ef 1,10b).

Que ninguno quede excluido, que nadie se pierda. Este es el gran desafío que el Padre ha lanzado al Hijo, enviándolo a la tierra para realizar su misión de salvación. Y el hijo ha acogido el desafío, lo hizo propio y lo ha llevado a cumplimiento cuando, en la Cruz, ha abierto su corazón de modo definitivo: cualquiera puede entrar y ser salvado, para la eternidad. María estaba presente, al pie de la Cruz, por esto también su corazón se ha dilatado hasta el infinito. Cada ser humano es hijo de Dios y de María, ninguno está excluido. Todo ser humano es digno de estima, de cuidado y de amor. En cada uno, en efecto, existe un punto accesible al bien. ¡El desafío del educador es encontrarlo!

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, de hacernos siempre más capaces de incluir, de valorizar, de reconciliar, de trabajar para que todos sean reunidos por el amor de Jesús.

Para el examen de conciencia: ¿Cuál es la calidad de mis palabras, de mis gestos, de mis juicios: crean unidad o división? ¿Excluyen o acogen? ¿Quiénes son los excluidos, los lejanos, en el ambiente donde vivo? ¿Qué hago por ellos?

 


 

7mo día – Vocación

 

En el ámbito vocacional, el Documento Sinodal evidencia una dificultad objetiva: los jóvenes tienen “una visión reductiva” del término “vocación”, que les crea “un fuerte prejuicio” porque la pastoral vocacional es vista como “una actividad finalizada exclusivamente al ʽreclutamientoʼ de sacerdotes y religiosos”. De aquí nace la necesidad de reflexionar la pastoral juvenil vocacional de modo que sea “de amplio alcance” y “significativa para todos los jóvenes”. Cada chico, en efecto, tiene su vocación que puede experimentar en diferentes ámbitos –la familia, el estudio, la profesión, la política…- convirtiéndose en “un núcleo de integración de todas las dimensiones de la persona”: los talentos naturales, las competencias adquiridas, los éxitos y los fracasos “que cada historia personal conlleva”, “la capacidad de entrar en relación y de amar”, la asunción de responsabilidades “dentro de un pueblo y de una sociedad”.

En Cristo «hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano –según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad– a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria» (Ef 4,11-12).

Toda vida es vocación. Toda vida es única. Todo ser humano es una palabra del Padre para el mundo, irrepetible, original, insustituible. La aventura de la vida es mucho más hermosa si se busca el encuentro con Aquel que desde siempre no ha pensado, querido, amado. El trabajo, los afectos, el compromiso por el bien común, todo se hace más fecundo cuando es hecho bajo la mirada del Padre y en el diálogo con Él. Los evangelios testimonian que esta ha sido la experiencia terrena de Jesús, que ha hecho todo en la luz de su relación única con el Padre. También María ha dejado que su vida fuera plasmada por la misión recibida en la Anunciación: ser madre de Dios y madre de los hombres.

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, la gracia de fortalecer nuestra identidad en aquello que nos hace únicas a los ojos del Padre, para poder ayudar a los jóvenes en su búsqueda.

Para el examen de conciencia: Reflexiono en el camino recorrido desde mi primera profesión hasta hoy. ¿Cómo ha crecido mi relación con Dios Padre? ¿Cuáles son los puntos firmes de mi identidad personal? ¿Cuál es la misión única que el Padre me confía solo a mí?

 


 

8vo día – Santidad

 

El Documento Sinodal concluye con una reflexión sobre la santidad, ya que “la juventud es un tiempo para la santidad” y viene propuesta como “horizonte de sentido accesible a todos los jóvenes”. En el fondo, todos los Santos han sido jóvenes: la “narrativa” de sus vidas, entonces, puede permitir a los chicos de hoy “cultivar la esperanza” a fin de que –como escribe el Papa Francisco en la oración final del Documento- los jóvenes “con valentía, tomen en sus manos su vida, apunten a las cosas más hermosas y más profundas, y conserven un corazón libre”.

En Cristo « vosotros, los que escuchasteis la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creísteis en ella, también habéis sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria» (Ef 1,13-14).

«Sed santos porque Yo soy santo». Había dicho Dios a Moisés. Sed amor, porque yo soy amor, nos dice Jesús en varias ocasiones en el Evangelio y en las cartas de Juan. La santidad, en efecto, no es otra cosa que la plenitud del amor: recibido de Dios, acogido en la profundidad de nuestro ser, restituido a los hermanos y a las hermanas, en los acontecimientos de cada día. María es santa e inmaculada porque es amada. Este es su secreto. Ella se ha dejado amar hasta las raíces de su ser y después ha irradiado este amor y continúa irradiándolo a todo el mundo. Y nada da más gloria a Dios que un corazón que se pone en camino para aprender a amar como Dios ama.

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, un ardiente deseo de santidad y la determinación necesaria para realizarlo.

Para el examen de conciencia: ¿Creo que la santidad es posible también para mí, también para los jóvenes que me han sido confiados? ¿Cuáles metas, cuáles ideales propongo a los jóvenes que encuentro?

 


 

9no día – Quien no pide nada

 

Sin embargo, existe también entre los jóvenes entrevistados en vista al Sínodo, quien no le pide nada a la Iglesia o le pide, incluso, que lo dejen en paz, considerándola un interlocutor no significativo o una presencia “fastidiosa e irritante”. Y, existe una razón en esta actitud crítica: los escándalos sexuales y económicos, sobre los cuales los jóvenes piden a la Iglesia de “reforzar su política de tolerancia cero contra los abusos sexuales dentro de las propias instituciones”; la falta de preparación de los ministros ordinarios, que no saben captar la sensibilidad de los jóvenes, y una cierta fatiga de la Iglesia misma de “dar razones de las propias posiciones doctrinales y éticas frente a la sociedad contemporánea”.

«Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente» (Ef 1, 15-17).

Tanto la historia de la Salvación narrada en la Escritura, como la historia de la Iglesia, conocen el misterio de los lejanos que se convierten en cercanos, y de los cercanos que en el momento decisivo demuestran estar más lejanos de los lejanos. La palabra lucana de los dos hijos, como también la página en la cual Jesús describe la oración del publicano y del fariseo, no ponen propiamente de frente con esta realidad. El Padre, no obstante, no se escandaliza frente a las resistencias, miedos, pecados de sus hijos. El Padre no juzga. En su vida al lado de Jesús, María ha aprendido a no juzgar. Después de la Pascua ha compartido la vida y la oración con aquellos que habían traicionado y abandonado a su hijo. Ella que es la Inmaculada es también refugio de los pecadores.

Petición: Pedimos a María, en esta jornada, que envuelva en su ternura materna de modo particular a los jóvenes que, por diferentes motivos, no conocen o no reconocen el amor del Padre.

Para el examen de conciencia: ¿Tengo la tendencia a clasificar a los jóvenes en diversas categorías (cerca

nos, lejanos, difíciles, perdidos…)? ¿Frente a un fracaso educativo, soy capaz, al mismo tiempo, de reconocer mis errores y de mantener abierta la esperanza para el futuro de los jóvenes que me han sido confiados?

 


 

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