Buenas Noches de Madre Yvonne en los Ejercicios Espirituales

_19_2_11556_Durante los Ejercicios Espirituales en Mornese, Madre Yvonne compartió con las Capitulares -entre quienes se encuentran las Hermanas Silvia y Jovita de nuestra Inspectoría- momentos de «Buenas Noches».

Acercamos una síntesis de las Buenas Noches del 15 y 16 de septiembre en español, y el audio en italiano:

15/09/2014 – Buenas noches de la Madre sobre el tema: “La calidad de las relaciones”

En Mornese la comunidad era un verdadero laboratorio de relaciones bajo el signo de la comunión, no porque no hubiese defectos, sino porque se lograba llamarlos por su nombre y no se hacía la paz con ellos.

De la relación con Jesús surgía el dinamismo de la vida comunitaria y de la misión apostólica. La presencia de Jesús es, en efecto, el fundamento y la fuente de la unidad del Instituto. La comunión entre las hermanas era para Madre Mazzarello non solo un ideal para alcanzar, sino una experiencia ya en acto, porque en la fe somos uno en Jesús: en Él podemos “conocernos, mirarnos y acercarnos”, encontrarnos para comunicar la alegría y el afecto que nos une.

El fuego del amor que ardía en el corazón de Maria D. Mazzarello era difusivo, abierto a la participación, contagiaba el ambiente: «Si daré siempre buen ejemplo a mis hermanas, las cosas irán siempre bien, si amaré a Jesús con todo el corazón, sabré hacerlo amar también de las demás».

16/09/2014 – Buenas noches de la Madre al finalizar los Ejercicios Espirituales

Terminar los ejercicios no es una conclusión sino una apertura hacia el futuro en un camino diverso, guiado por una luz nueva. Es importante agradecer al Señor este don recibido y mirarse con ojos nuevos para descubrir las maravillas que Él está realizando en cada una.

La experiencia de los ejercicios ha sido una inmersión en la gracia, una experiencia carismática que nos ha permitido vivir esa armonía interior que es típica de quien se deja encontrar por Dios y está comprometida a comunicar a los jóvenes esta irresistible atracción.

Regresamos de los ejercicios con renovada alegría y con esta certeza: «Dios no abandona a sus hijos; Dios nos precede, Dios nos acompaña, Dios nos espera en los jóvenes, en los pobres, en el rostro de quienes encontramos en nuestro camino. Hagámosles partícipes de la Vida Nueva que Él nos ha transmitido».

Fuente: http://www.cgfmanet.org/

septiembre 17, 2014

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