¡Es hermoso ser ancianas!

Nuestra querida Madre Yvonne, Madre General de nuestro Instituto, envió una carta a las Hermanas ancianas y enfermas, que queremos compartir, a la vez que invitamos a todos a tenerlas siempre presentes en sus oraciones.

La carta fue presentada en forma de Power Point, que puede descargarse haciendo clic aquí (es un archivo grande, puede tardar).

A modo de adelanto, les dejamos algunas expresiones de la Madre:

Quisiera decirles con profunda convicción: ¡Es hermoso ser ancianas! En cada edad es necesario descubrir la presencia y la bendición del Señor, la riqueza que esa contiene. No es necesario nunca dejarse aprisionar por la tristeza. Hemos recibido el don de una larga vida. Vivir es bello también a nuestra edad, no obstante cualquier “achaque”  y cualquier limitación.

El Papa Francisco manifiesta una simpatía y un aprecio especial por las personas ancianas. Muchas veces  ha subrayado como las personas ancianas son indispensables para la sociedad y para la Iglesia, y yo agrego, para nuestra Familia Religiosa: “Ellas tienen la sabiduría de la vida, para transmitir a los otros, y participar plenamente de la misión de la Iglesia.

Cuento mucho con ustedes, quiero decir que sin ustedes nuestra Familia religiosa sería muy pobre. Una casa sin “abuelos”  como llama a los ancianos el Papa Francisco, es una realidad sin raíces, privada de la experiencia inigualable de la sabiduría, del trabajo vivido con espíritu contemplativo.

Acompañamos la carta con algunas fotos de la visita realizada por Madre Yvonne a la Casa de Salud inspectorial. Quienes lo deseen, están invitados a dejarles sus mensajes a las Hermanas de la Casa de Salud en los comentarios debajo de este artículo.

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