La Hna. América llegó al Cielo

El día 09 de marzo de 2020, en la Casa S. María D. Mazzarello de Bahía Blanca (Argentina) Dios Padre ha llamado a su Reino de luz y de gozo, a nuestra querida hermana América BARNES.

Nacida en Valcheta (Río Negro – Argentina),  el 27 de agosto de 1934. Profesó en Bahía Blanca, el 24 de enero de 1960. Pertenecía a la Inspectoría Argentina “San Francisco Javier”.

            “¿Cuándo iré a contemplar el rostro del Señor?” Aunque amaba mucho la vida presente, este fue el anhelo constante de la Hermana América, a medida que iba perdiendo la visión de las cosas de este mundo.

Nació en Valcheta, provincia de Rio Negro – Argentina, en una familia de campesinos trabajadores y creyentes. Cuando se trasladaron del campo al pueblo, su padre Pedro trabajó como albañil y su mamá Porfilia Vilches se dedicó al cuidado de sus diez hijos, (seis varones y cuatro mujeres).

América hasta los 15 años vivió en Valcheta con su familia, luego fue a Viedma a trabajar como empleada doméstica en la casa de una familia que la apreció muchísimo y la consideró siempre como una hija más. Allí conoció a nuestras Hermanas y decidió su vocación. Al expresar momentos importantes del despertar de su inquietud vocacional, ella misma relata que, a los siete años con un grupo de niñas se reunían en la capilla del pueblo para rezar y prepararse a la primera comunión; cuando se trasladó a Viedma ingresó en la Asociación Laical Madre Mazzarello, fundada por un salesiano, luego se orientó hacia nuestro Instituto. Los años de Aspirantado y postulantado los transcurrió serena, dedicada al estudio y frecuentando el Taller Profesional de Lencería y bordado. Durante el Noviciado se sintió fuertemente cuestionada, al advertir con mayor conciencia que estaba llamada a “ser una Hermana santa” y decidió perseverar respondiendo a este llamado.

En Bahía Blanca, durante su primer año de profesión, fue ayudante de enfermería, el segundo año fue destinada a ayudar en la lavandería y el tercer año comenzó su tarea de cocinera. Desde 1964 a 1968, en General Roca, fue responsable de la cocina y Profesora en el Curso Profesional; de 1969 a 1971 en el Sanatorio de Bahía Blanca responsable dela cocina y encargada de las compras; desde 1972 a 1983 responsable de la cocina en el Colegio María Auxiliadora de Bahía Blanca; desde 1984 a 1986 en Bahía Blanca, Aspirantado Sagrado Corazón, encargada de la cocina; desde 1987 a 1989 en el colegio María Auxiliadora encargada nuevamente de la cocina hasta que la progresiva pérdida de la vista le obligó a abandonarla y desde el 1990 al 2008, en la comunidad Madre Mazzarello de Bahía Blanca siguió aportando su entrega sacrificada primero como encargada y luego como ayudante de la lavandería y ropería de las Hermanas; desde el 2009, en reposo sufriendo silenciosamente la progresiva ceguera.

Ella misma reconoce: “mi tarea más acorde fue siempre la cocina, repostería, jardinería y el cuidado de los animalitos; también me agradó trabajar con jóvenes y en ocasiones especiales con la Unión de Padres”, de quienes era muy apreciada.

Una gracia muy grande que gozó y conservó muy agradecida fue poder participar del Proyecto Mornés y de la audiencia con el Santo Padre Juan Pablo II. Otra gracia, dice ella, “fue cuando comencé a perder la vista, le pedí a la Santísima Virgen me conservara, aunque fuera un poco de visión, para poder ver su rostro hasta morir, y es lo que estoy disfrutando a pesar de que apenas distingo lo que me rodea”.

Como lo repiten muchas Hermanas: nos dejó el testimonio de su vida entregada generosamente y no sin sacrificios, en diversas tareas domésticas y especialmente en la cocina, que llevó adelante con precisión, creatividad, buen gusto y mucho amor. No faltó nunca en las grandes festividades, la torta original y alusiva al festejo, preparada con arte y mucho cariño.

Querida Hermana América, contigo agradecemos al Señor porque te dio el céntuplo por uno en esta vida, en casas, hermanas y cuidados y ahora te hace partícipe de la gozosa “visión” de Dios. Intercede por nosotros, por todo el Instituto, por nuestra Inspectoría patagónica, para que no nos falten vocaciones entregadas generosamente al servicio del Reino, como fue la tuya.

                                                                                          La Inspectora

                                                                                   Hna. Marta L. Riccioli

marzo 9, 2020

Dejanos tu comentario, sugerencia o aporte