Pascua de nuestra querida Hna Martha Maidana

Querida Familia:

El sábado 25 de julio 2015, en el Sanatorio Austral de la ciudad de Viedma (Argentina), el Señor ha llamado a la Vida en plenitud a nuestra querida

Hermana Martha Elvira MAIDANA

Nacida en Bahía Blanca – Argentina, el 31 de mayo de 1934

Profesó en Bahía Blanca – Argentina, el 24 de enero de 1957

Pertenecía a la Inspectoría Argentina “San Francisco Javier”

“Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero”. Con estas palabras de Jesús que nos ofrece la liturgia de la Fiesta del Apóstol Santiago, podemos bien definir y sintetizar la vida de nuestra querida Hermana Martha: Apasionada por el Reino buscó siempre con inquietud los medios para seguir acompañando en la fe a sus familiares, exalumnas y a cuantos se le acercaban en el camino.

Junto con su hermano mellizo, nació en una familia en la cual el trabajo y la honestidad, eran valores solidamente afianzados. Cuando tenía sólo siete años murió su mamá, después de haber dado a luz a su hermana Clarisa. La abuela materna se hizo cargo de ellos por algunos años y marcó fuertemente la formación humana y cristiana de sus nietos.

Fue alumna de nuestro Colegio de Bahía Blanca, desde la Primaria hasta concluir el Secundario: Inteligente, vivaz, entusiasta, en esos años asimiló el espíritu salesiano, no sólo de los libros, sino sobre todo a través de la vida de sus educadoras y se sintió fuertemente motivada en la elección vocacional.

Ya Maestra Normal aceptó agradecida el ofrecimiento que se le hizo de ir a General Roca como Maestra de un grado. Fue así huésped en nuestra casa por un año y pudo discernir mejor el llamado de Dios que venía percibiendo. Regresó a Bahía Blanca y transcurridas las vacaciones en la familia ingresó en el Aspirantado. Hizo el Postulantado y el Noviciado siempre en Bahía Blanca y Profesó el 24 de enero de 1957.

Destinada a la Casa de Comodoro Rivadavia regresó en 1960 y fue una de las primeras alumnas del Instituto Superior Juan XXIII creado ese año por los Salesianos con la colaboración de nuestro Instituto que ofreció el uso de los ambientes. Después de cuatro años, con el Título de Profesora de Filosofía y Pedagogía, fue enviada a Italia, al Instituto Sacro Cuore para un mayor perfeccionamiento mientras crecía en ella y se afianzaba el conocimiento y el sentido de pertenencia al Instituto.

A su regreso se brindó con generosidad en la tarea educativa y pastoral. Nuestras escuelas de Comodoro Rivadavia, Neuquén, Patagones, General Roca y Bahía Blanca son testimonio de su dedicación y actividad catequística y docente. Con sus alumnas supo establecer relaciones de amistad perdurable, de seguimiento, de cercanía, de consejo. Lo testimonian numerosas exalumnas. Su carácter fuerte algunas veces se imponía pero siempre buscando un mayor bien para cuantos se relacionaban con ella.

Intelectualmente inquieta, lo era también en su vida espiritual: siempre en búsqueda de una mayor intimidad con el Señor y de mayor profundidad en su vida interior. Leía mucho la Palabra y los libros y revistas de espiritualidad que seleccionaba con espíritu crítico y con mucho cuidado. Compartía con naturalidad lo que le llegaba más con sus alumnas, exalumnas, con las Hermanas, sea en forma personal como comunitaria.

Desde el año 2001 hasta el 2014 estuvo en la Casa Inspectorial prestándose para diversos servicios: redacción de Proyectos a nivel inspectorial, responsable del Pensionado Universitario a lo largo de cinco años, redacciones varias, estímulos para la oración y los encuentros comunitarios. Su salud ya no la acompañaba tanto y a principios de este año manifestó su deseo de ser trasladada a la Casa de Viedma con la intención de prepararse mejor al paso final.

Dios le reservó la sorpresa de una estadía muy breve: una caída el mismo día de su llegada, la inmovilizó por tres meses y cuando comenzaba a ponerse en pié el corazón no le respondió más. Internada en la madrugada del sábado 25 a las 17,30 de ese mismo día el Padre le abrió las puertas de la eternidad.

Gracias Hna. Martha por tu testimonio de salesiana entregada a la tarea educativa y a la salvación de los jóvenes! Sigue acompañándonos e intercede por cuántos peregrinamos aún en esta tierra.

La Inspectora, Hna. Marta Riccioli

  • Gracias Marta por habernos contagiado tanto entusiasmo por el encuentro cotidiano con Ma Auxiliadora y su Hijo Jesus, Cuidanos desde arriba !

    EPILOGO

    Cuando un árbol se va del patio familiar, deja en pie un gran hueco de luz. Para quien no compartió nada con él, allí simplemente no hay nada. En cambio, para los que se cobijaron a su sombra o compartieron su presencia rica en recuerdos, ese hueco de cielo abierto lo vuelve a hacer presente en cada amanecer.

    Buscándolo, nuestros ojos tropiezan quizá con una estrella lejana que se ha quedado en el cielo, náufraga de la noche que ahora se ha vuelto día.

    Es posible que muchas cosas cambien. La vida se renueva en cada etapa. Nunca acampa junto a una tumba. Allí está solo el rastrojo de la verdadera semilla que volverá a florecer donde la siembren.

    Nadie es reemplazado. El misterio personal es irrepetible. Pero lo que uno supo entregar, eso perdura, porque Dios es fiel con sus amigos. Y la gloria de Dios, es la vida del hombre.

    Cuando queremos retener lo que está destinado a terminar, nos impedimos acompañar lo que perdura. Quien quiera retener la vida en esta etapa, la pierde. Quien la sabe entregar, le permite que viva para siempre. La gestación que se niega al parto, puede conducirla tristemente al aborto.

    Pero no podemos negar que la ausencia duele. El dolor y las lágrimas que acompañan a un ser querido que ha terminado su camino entre nosotros, son simplemente la señal del cariño con que hemos compartido su vida.

    Por eso concluyo con la estrofa de uno de nuestros poetas reflexivos:

    “Alcánzame la copa de tu pena

    que quiero mirar su fondo oscuro.

    No la bebas de golpe, te lo pido,

    Tómala despacio y sin apuro.”

    (José Larralde)

    Extracto del libro “El paso y la espera” de Mamerto Menapace

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